La crisis climática aumenta el número de personas que padecen hambre

Por Antonio López Gabaldón.- Eliminar el desperdicio de alimentos reduciría entre 8 y 10 por ciento las emisiones globales de carbono, en un momento en el que la crisis climática está incrementando el hambre en el mundo, que se disminuiría con sistemas agrícolas sostenibles y una dieta saludable, con productos de proximidad y de temporada, según expertos en el Día de la Alimentación.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que el sector alimentario es responsable de un tercio de las emisiones de efecto invernadero (GEI) y que contribuye al 80 % de la deforestación de bosques tropicales, que es uno de los principales causantes de la degradación de los suelos, la desertificación, la escasez de agua y la disminución de la biodiversidad.

Ante esto, para poder llevar una dieta saludable y respetuosa con el planeta, la secretaria general de la Asociación Vida Sana, Montse Escutia, ha reivindicado el consumo de productos de proximidad: «lo más sostenible es consumir de la forma más local posible para evitar las emisiones de efecto invernadero asociadas al transporte de alimentos».

Sacos con legumbres en uno de los puestos de alimentación en el Mercado de Santa María de la Cabeza en Madrid. EFE/ David Fernández/ARCHIVO

Los productos de proximidad, además, contribuyen de forma positiva al desarrollo local y proporcionan más trabajo tanto a los agricultores como a las tiendas locales, indica.

Escutia también ha hecho referencia al consumo de productos de temporada pues, por ejemplo, las manzanas se pueden consumir durante todo el año, pero cuando no es la temporada de esta fruta en España «para consumirlas tienen que venir de Sudamérica con las emisiones de transporte que esto conlleva».

Por ello, desde esta asociación han lanzado la campaña «MENUda TIERRA», que combina los platos tradicionales de la cocina española con la dieta ecológica.

Desde Vida Sana han diseñado dos menús semanales para cada comunidad autónoma teniendo en cuenta su comida típica, que actualizarán en cada estación del año para fomentar una dieta ecológica que ayude a frenar la crisis climática.

En estos platos tradicionales también se incluyen ingredientes como la carne y el pescado, aunque de forma moderada, pues los nutricionistas y los médicos, según Escutia, «nos están advirtiendo de que consumimos demasiada proteína de origen animal», proteínas que en su elaboración «emiten más emisiones al producirse que las de origen vegetal».

Alimentos de producción ecológica

Otra de las claves, asegura Escutia, es el consumo de productos ecológicos, ya sea en la agricultura o la ganadería ecológica, cuyo propósito es «imitar al máximo el funcionamiento de un ecosistema natural», para reducir el impacto de la propia actividad y «producir alimentos de calidad para la salud».

Todo ello con la atención puesta en el bienestar animal y en evitar utilizar productos químicos como pesticidas o fertilizantes, recalca.  

Naranjas, un cultivo de proximidad en España. EFE/Paco Torrente/rsa/ARCHIVO

El acuicultor de Porto Muiñas, Antonio Muiñas, ha relatado a EFE que cultiva algas a través prácticas ecológicas y respetuosas con la planta y el mar: «estudiamos biológicamente cada alga y cómo se debe recolectar para no cambiar el hábitat del medio en el que están».

De esta forma permiten que las algas «tomen los nutrientes que necesitan del agua a través de la fotosíntesis» y evitan que se estresen, ya que, según Muiñas, «en la naturaleza se nota cuando sometes a una especie al estrés», pues «se percibe en su sabor y olor».

Otra de sus prácticas es evitar el uso de pesticidas, ya que para controlar las plagas se pueden utilizar medios naturales como «un tipo de insectos que combatan a otros insectos».

Desde el punto de vista de la ganadería ecológica, el veterinario y promotor de la empresa Llavora (dedicada a la cría de cerdos ecológicos), LLuís Vila, ha manifestado a EFE que su crianza se realiza, a diferencia de la industrial, «dando espacio al aire libre a los cerdos, con piensos y forrajes ecológicos, sin utilizar jaulas porcinas».

El objetivo, según Vila, pasa por respetar al animal y favorecer su bienestar, unas prácticas que, además, «benefician la producción», apunta.

Tampoco utilizan piensos, cereales ni legumbres «de la otra parte del mundo, sino que trabajamos con agricultores ecológicos de la zona para defender un consumo local y de proximidad», concluye.

Fuente EFEverde

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