ENTREVISTA| Presidente del Senado Roy Barreras: «Con justicia social llegaremos a una verdadera paz total en Colombia»

El Congreso colombiano avanza en crear el marco jurídico de la paz total, el concepto primordial impulado por el presidente Gustavo Petro para que los grupos al margen de la ley dejen las armas y se sometan a la justicia.

Las últimas semanas han sido bastante intensas en el Congreso, sobre todo para la bancada de Gobierno, que sigue trabajando de lleno en esta política clave del presidente Petro y así llegar a acuerdos con organizaciones armadas disímiles que tendrán las puertas abiertas para negociar, sin estigmatización, con esta administración.

Se trata de un mecanismo de diálogo para finalizar de una vez por todas el conflicto armado, un formato de negociación que dejará de ser bilateral y que incluirá a la comunidad, sobre todo a las pobladores de regiones en las que la violencia ha estado presente en los últimos 60 años.

En este concepto, que se muestra bastante integral y ambicioso, el Gobierno de Petro incluye variables sociales y económicas, pues para quienes apoyan la paz total no solo basta con el cese al fuego y desmovilizaciones si no existe un plan de reincorporación a la sociedad civil para quienes han integrado grupos al margen de la ley.

Roy Barreras, presidente del Senado, es uno de los grandes impulsores de la paz total.

Ahora, Barreras está empeñado en este proyecto para salvar tantas vidas como sea posible .

—La paz total no se trata de un diálogo con grupos al margen de la ley y ya. ¿Cómo se rompe con esa lógica de los procesos de paz en el pasado, que fueron solo bilaterales?

—El presidente Petro le ha propuesto a la sociedad colombiana la solución dialogada a todos los conflictos en el país. Y no solo hablamos de conflictos armados, sino sociales y económicos. Y para eso tenemos que dialogar con los jóvenes, los campesinos, los trabajadores, los desempleados, con todos. Debe existir la convicción de que con justicia social se llega a la paz y de que todos y todas somos protagonistas.

—En ese orden de ideas ustedes han hablado de tres líneas gruesas. ¿Cuáles son?

La primera son los diálogos con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), que implica formas de justicia transicional para una guerrilla que lleva 60 años combatiendo y que hoy tiene la gran oportunidad de reincorporarse a la sociedad en el primer Gobierno de izquierda en 200 años. Es que la lucha armada, en estos momentos, no tiene sentido. Ha quedado comprobado que es un total fracaso y sería increíble que, en plena administración de izquierda, sigan en ese plan.

—Y la segunda y la tercera…

—La segunda es el sometimiento a la justicia de organizaciones criminales ligadas a la maldición que ha sido el narcotráfico. Y para eso, este Gobierno está construyendo propuestas generosas con penas alternativas y beneficios penales. El mensaje es que dejen de delinquir y desarticulen sus organizaciones. Y la tercera, no menos importante, es el diálogo social vinculante para que haya esfuerzos en conjunto que garanticen la justicia social y ambiental.

—¿No es muy ambicioso negociar con varios grupos al margen de la ley y tan diferentes a la vez?

—Es arriesgado, sí, también difícil. Nadie ha dicho lo contrario. Y para eso el presidente Petro ha sido claro frente al cese del fuego multilateral como requisito primordial. Esto no quiere decir que el Estado abandonará su responsabilidad de aplicar la fuerza legítima contra los violentos que no se sometan a la paz. Necesitamos que paren las masacres, que de una vez por todas se acabe el narcotráfico. Si nos seguimos matando los unos a los otros no existirá una paz total.

—¿Funcionará sabiendo que todavía no ha sido posible implementar de lleno el Acuerdo entre el Gobierno y las extintas FARC (2016)?

—Esta administración, a diferencia de la anterior, no solo tiene que abrir el camino para la paz total, sino garantizar el cumplimiento del Acuerdo que firmamos en el Gobierno de Juan Manuel Santos hace seis años. Es indispensable implementarlo de manera completa para que quede claro que sí vale la pena dejar las armas, que es mejor reinsertarse a la sociedad que terminar asesinado en una guerra absurda.

—¿Qué mensaje le manda a esas organizaciones que solo ven la guerra como un negocio, que no tienen intereses políticos y que, por ende, no están interesadas en la paz total?

—Que terminarán muertos o perseguidos, quizá extraditados o en una cárcel en Colombia. Y que sus familias seguirán viviendo el infierno de la estigmatización. Ahora es la oportunidad de salvar sus vidas, las de sus familias y tener tranquilidad. Y por fin vivir en un país en paz.

—¿Cuándo se espera tener el paquete de proyectos de la paz total aprobado en el Congreso?

—El Gobierno sigue trabajando fuertemente con su ministro del Interior [Alfonso Prada], el de Defensa [Iván Velásquez] y su comisionado de Paz [Danilo Rueda], buscando diferentes vías legales. Además, desde la Presidencia del Congreso hemos convocado a reuniones interinstitucionales para tener la garantía de un sometimiento a la justicia seguro. Esperaría que en un par de semanas tengamos ya el proyecto de ley radicado.

Fuente Sputnik

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