Nueve especies desconocidas en la Amazonía boliviana son descubiertas por una expedición científica

La Universidad del Beni, junto con varias instituciones, presentó su informe sobre la zona de los Grandes Lagos Tectónicos en esta región amazónica. El equipo multidisciplinario estudió la flora, fauna, la calidad de agua y las civilizaciones que habitaron estas tierras 12.000 años atrás.

A pesar de que desde hace siglos se la explota, la Amazonía aún tiene espacios que fueron poco pisados por sus poblaciones. Es el caso de la región de los Grandes Lagos del municipio de Exaltación, en el departamento de Beni, que fue estudiada exhaustivamente por un grupo de 40 científicos, los cuales descubrieron nueve especies nuevas de peces.

La expedición, liderada por la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián (UABJB) y el Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos, permitió conocer la flora, la fauna, la calidad del agua de los lagos y el pasado de las civilizaciones de esta región, ya habitada hace 12.000 años.

Federico Moreno Aulo es director del Centro de Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA) de la universidad beniana. Dijo a Sputnik que las especies recién descubiertas «son analizadas por diferentes universidades del mundo. Debemos constatar si ya no han sido publicadas por algún museo o algún investigador de alguna universidad europea o norteamericana».

«De no ser así, hemos hallado nuevas especies para la ciencia del mundo entero», aseguró.

Tradicionalmente, científicos extranjeros vinieron a Bolivia para estudiarla en todos sus aspectos. Pero en la expedición a los lagos de Exaltación abundaron científicos bolivianos, formados en el país, en Biología, Antropología, Veterinaria, Ingeniería y muchas otras disciplinas. También algunos científicos «ajenos», como se les dice aquí, fueron parte del grupo que se internó durante 50 días en la selva amazónica.

«Para nosotros fue un desafío. Nos sentimos muy complacidos y contentos, porque estamos trabajando hace 40 años con la ictiofauna amazónica boliviana, con la herpetología [estudio de las serpientes] amazónica, con excelentes resultados, con muchas publicaciones en todo el mundo», dijo Moreno.

Ciudades amazónicas

Fue parte del equipo de investigadores la destacada doctora en Arqueología Carla Jaimes Betancourt, quien nació en La Paz y es docente de la Universidad de Bonn, Alemania.

Mediante diversas excavaciones y análisis del terreno se pudo desentrañar parte de la historia de la antigua civilización moxeña, que construyó grandes pero perecederas obras con la tierra amazónica.

Con las actuales tecnologías de estudio de los suelos es posible rearmar parcialmente la historia humana en la Amazonía. En este sentido, la arqueóloga remarcó que este estudio fue solicitado por las organizaciones del pueblo cayubaba, que ancestralmente vivió en esta región de sabanas inundables benianas.

Los Grandes Lagos Tectónicos estudiados se llaman así porque habrían sido formados por terremotos acontecidos 8.000 años atrás. Pero se sabe que estas tierras ya eran habitadas hace 12.000 años.

«Cuando se formaron los lagos la gente ya existía en los llanos de Moxos. Esto habrá causado un cambio impresionante en la forma de habitar esta región», dijo la arqueóloga en la Universidad del Beni, donde tuvo lugar la presentación del informe de 300 páginas.

Desde hace miles de años, la región donde hoy es Beni padecía enormes inundaciones, provocadas por las lluvias, pero también porque aquí desembocan las aguas del Altiplano, ya sea por los meses de deshielo o porque allí también hay tiempo de precipitaciones.

Los pueblos que ancestralmente habitaron esta región encontraron la manera de no quedar sepultados por el agua. Diseñaron un complejo sistema de camellones, lagunas artificiales y canales para aprovechar la inundación que inevitablemente llegaba: así criaban peces y cultivaban verduras y frutas para todo el año.

También construyeron estructuras similares a las pirámides, aunque estos edificios de tierra fueron mayormente devastados por siglos de lluvias e inundaciones.

En Exaltación hay un sitio llamado Isla del Cerro, porque tiene una diminuta montaña construida en piedras, miles de años atrás. En la cima quedan marcas de dos habitaciones de siete metros por siete, cuyo uso aún está en debate entre las y los científicos: ¿Centro ceremonial? ¿Área de descanso? ¿Laboratorio?

«La isla tiene una zanja circundante, donde vivía la gente. Hemos hecho excavaciones en estas estructuras, pero ya habían sido excavadas anteriormente. Por ello solamente hallamos un solo fragmento cerámico», dijo Jaimes. La artesanía databa del año 1300.

Para la arqueóloga, construir un cerro de 40 metros tenía sentido: «Permite el control de las pampas. Uno puede ver desde ahí si se acerca alguien con fuego, o enemigos. Disfruta también de lindas vistas del cielo». Por ello, deducen que era una construcción central en tiempos inmemoriales.

La investigación abarcó la región de los lagos Rogaguado, Wachuna, Ginebra y Largo, en Beni, que tienen entre 100 y 300 kilómetros de largo en sus partes más anchas.

El director del CIRA indicó que esta investigación no habría sido posible sin el aporte de la Fundación Gordon y Betty Moore y la Wildlife Conservation Society (WCS).

Fuente Sputnik

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