Roque Zambrano, escribe: Hollywood. Metrópolis del mundo. Su puesta en escena.  Presentación y desarrollo. Desideratum. Quinta reflexión

Una visual sobre el anuncio de Hollywood en el monte Lee, que forma parte del parque Griffith, pareciera por el tamaño de sus letras blancas, a mitad de la falda de esa ladera, los contornos de una nave espacial invisibilizada por su reflejo, la hidra que se multiplica en los espacios/tiempo del mundo, se esparce por todos sus confines, para contar todas las historias del dominio hegemónico del nuevo hombre americano, supremacista blanco, exterminador, del hombre que se configura desde una visión humanista telúrica, que desde el cielo, convertía su animalidad racional en animalidad sagrada, a través de sus sentidos en el acto mágico y sorprendente de vivir.

Hollywood apela, al más allá. El supremacismo blanco, zona sagrada de la concepción Aria del mundo, del reino de Sion; transluce una visión cosmogónica, Tanhausser, nunca bajo del wahala, y el tipo de hombre que nos acontece, sufre el castigo del exilio planetario de la galaxia Guttenberg, o quién sabe de cual otra más, que buscamos desesperadamente en el cosmos, a miles de años luz. La concepción de la relatividad del tiempo, en la luz y la obscuridad. Ambas indisolubles. Tiempo de vivir y tiempo de morir.

Mientras la velocidad de la luz es trescientos mil kilómetros por segundo cuando se hace, para hacernos visible el mundo. No vemos la cosa en si, sino la cosa reflejada. He aquí el quid de la cuestión. La visión especular en nuestro movimiento que nos ficciona a 24 cuadros por segundo, y por si fuera poco, ahora en el espectro visible de nuestras ondas electromagnéticas de luz en colores.

Pero no es todo, la energía vibrante de las ondas sonoras, nos reproduce en cualquier tono, en una forma melódica y rítmica, que impregna las imágenes, primero en sus claros obscuros y sus intensidades colorítmicas, que crean las construcciones más armónicas de lo q ue nuestros sentidos pueden percibir, orgánicamente, en su multisensorialidad polisémica.

He aquí el sentido narrativo del nuevo lenguaje, ese que nos transforma en hologramas de nuestra propia realidad. Nos coloca frente a nosotros, en una imagen invertida como en el espejo aunque refleja, porque en nuestro punto ciego, retina e iris reflejan la onda lumínica en ángulo de reflexión de la luz.

Lo propio hacen nuestras lentes, en las cámaras receptoras y de registro de esas imágenes, que finalmente son lo que somos. Solo que Hollywood, ese proyecto galáctico de los supremacistas blancos, en su intención hegemónica del NUEVO ORDEN MUNDIAL, forma de dominio y primacía en la TORRE DE BABEL BÍBLICA, nos supone domesticados por su manera de percibir el mundo, o de ver el mundo, desde la mirada de esa forma doctrinaria, en elaboración a través de los tiempos y que en términos de la teoría marxista de la alienación y el plusvalor, no es más que la fundición en una manera vertiginosa del valor de uso y el valor de cambio de la cosa, convertida en fetiche de su propia mercancía, quiere decir, un hombre alienado por la propia visión de si mismo que se alucina con la frágil mirada de sus espejismos, » fata morgana» de la concepción mundana de aquellos que miran desde lo blanco del invierno casi a perpetuidad en el solsticio de invierno al mundo.

¡Qué cosa tan espectral!!! El blanco sobre blanco de kasimir Malievich.

Esto crea la simiente de la vorágine cada vez más vertiginosa en la centrífuga de su núcleo, en una especial ascendente de aire caliente, capaz de cambiar totalmente la fisonomía de lo que reemplaza en otra fisonomía impensada, aunque real y probable, el resultado. Esa cosmovisión del supremacista blanco, que lo coloca misteriosamente y en un aura espiritual desconocida y no propia de la condición humana en la predestinación, en su resultado: Destino manifiesto. Cuando desciende deja a la vista el ejercicio de su mal y del bien, la inevitabilidad del movimiento centrípeto del ying y el yang figurados en elipses concéntricas como una forma de equilibrio y armonía, de la energía inestable del universo en un modo material de representación de lo que podría aparecer como la realidad percibida desde el condicionamiento de lo espectral cósmico solo para los ungidos.

Hollywood de los » illuminati», del sentido de la creación, donde con una nueva configuración que arrasa, todas las otras mutaciones concebibles, se arma una conjuntada en la forma imposible del poder omnímodo, único, cosmogónico, y concebido desde su unción omnipresente, asumido como nuevo paradigma de lo revelado en el misterio, el oráculo del destino manifiesto y el pueblo elegido, así lo anunció.

Se construye, entonces, el nuevo delirio de las sectas, en el nuevo Babel, representación de la hidra con tantas cabezas como la diversidad de los imaginarios colectivos de la diversidad planetaria, tienen que ser intervenidos, con nuestras creaciones hollywoodenses el nuevo orden mundial.

Y es que, ello deriva de las sucesivas revoluciones desde la industrial, hasta la tecnológica, desde la financiera, hasta la de las nuevas tecnologías, que van acodándose, desde el poder omnímodo y hegemónico, de este Hollywood imperial, y que establece en sistemas aleatorios y nuevos algoritmos, en la multiplicidad de sus extensiones, por todo el planeta, en el sentido del poder de la secta, entre ellas reunidas en la pirámide de Maxwell, hasta completarse en la que desde la segunda revolución post industrial capitalista, conocemos como la globalización, del capitalismo financiero, » Bretón woods», el neoliberalismo, y los » baños en cascada», de la SOCIEDAD DEL BIENESTAR, de Friedman, verdadero redimensionamiento cultural de lo que deviene en impacto societario del máximo confort.

Deviene ello, de lo que gratifica en la industria masiva, hasta alcanzar esos niveles, en las industrias deportivas, del espectáculo y la diversion, los massmedia: radio, cine, teatro, televisión y ahora, en la web.

HOLLYWOOD, migra como cualquier postor, en tiempo de pandemia, hacia sitios más seguros, de mayor envergadura, desde lo que sostiene, y le es destinado, en su inmenso devenir multicultural, de la BIG DATA, y el termino de la ALDEA GLOBAL, como Mc Luhan, lo había apreciado. Aunque lo hace con la presunción de tal. Nada seguro de su decisión, en un mundo de incertidumbre, determinada por las propias contradicciones de sus mentores, las transnacionales corporativas, y el diseño de su política de posesión y dominio cultural, a nivel mundial. Supremacismo blanco e insostenibilidad, del capitalismo neoliberal, de «BRETTON Woods», la hegemonía unidimensionada, de su estrategia comunicacinal para «hacernos a su hechura».

Hollywood, en el ínterin de la crisis financiera del 2.008, había comenzado su trashumancia, por todos los confines del planeta. Su metrópolis preferida.

Ahora era una «hidra de mil cabezas», con un montón de cabezas cortadas, «lo viejo que está muriendo…, porque la nueva ciudad gótica, se revelaba desde la web, en los conglomerados de la web y las redes sociales. En los portales de INTERNET, y en sus SERVIDORES, esa construcción binaria y digital, dominio del mundo; que mueve todo, al «tiempo real», la pantalla de tu ORDENADOR, desde la historia en las imágenes sincrónicas, del mundo cuando se suponía origen ancestral, hasta el «viaje Tántrico»; por sitios inimaginados. Multisensorial y polisémica se hacen las imágenes que creamos en el cine, y es más porque la verdad única queda conflictuada como un fractal, la de ser «la unidad del todo y mas allá del todo». Quizá, el monstruo a que se refería Gramsci, en el tránsito de lo viejo que está muriendo a lo nuevo que está naciendo, es lo configurado, en «Historia Universal de la Infamia», de BORGES. Ocurre esa tramitación azarosa y cruel, de Lazarus Morell, quien termina siendo iluminado temporalmente por su esclavo negro, en tal grado de dependencia, que al desaparecer éste, le alcanza » la inutilidad de la muerte.»

HOLLYWOOD y su puesta en escena, ahora alcanza sitios ilimitados, en los confines del nuevo universo del 2.0, y las grandes innovaciones tecnológicas del 5G, en materia creativa no sólo a nivel de imagen, sino de imaginarios de la diversidad cultural planetaria. Sus nuevas identidades y mutaciones, son transversalizadas por las «multinacionales corporativas», ultima forma de presentarse las transnacionales corporativas, hoy en un dilema cualitativo de cambio irreversible, del modelo analógico al digital, en el modelo binario, lucha hoy representada en LOS GLOBALISTAS y LOS NACIONALISTAS, la transición a un NUEVO ORDEN MUNDIAL. Y HOLLYWOOD, esta allí, en su nueva configuración, en la pandemia del COVID 19. En NETFLIX, y STREAMING. Sin saber exactamente si se corresponde a PROSPERO, en la MÁSCARA ROJA de Edgar Allan Poe.

ROQUE ZAMBRANO es Caraqueño, profesor universitario, cineasta, comunicólogo, analista de imagen, escritor y poeta.

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