Hollywood. Metrópolis del mundo. Su puesta en escena. Presentación y desarrollo.

Por Roque Zambrano

ANTESALA REFLEXIVA.
Hollywood es la gran puesta en escena de las transnacionales corporativas,
en el tiempo histórico. Establece su triunfo en la 1era Guerra Mundial,
-eufemísticamente así llamadas-, las conflagraciones del Occidente viejo y el
nuevo, (La UE, Inglaterra y los EEUU), en contra de la URSS, ese estado de
cosas, que intentaba crear un ESTADO MUNDO, para todos los trabajadores
del orbe et urbi. Esa creación donde las capacidades del homó sapiens,
pudiesen ser necesidades satisfechas del ser humano en su condición de ser
viviente y mortal de su aura telúrica.

Manipulación de nuestras mentes, en «grado treinta y tres», porque ello
implica, puestas en escena actualizadas, aunque tratadas en un trasfondo
diacrónico, que no admita duda, de que se trata de nosotros, del hombre, este
del aquí y ahora, sentado en la sala de cine, todavía en el umbral de su
nacimiento, atado al cordón umbilical. Ese rayo de luz de la película
proyectada como imagen hasta la pantalla, y nos hace ver como en un
espejo invertido » nuestras vidas», según el grado de percepción que nuestros
condicionamientos culturales hereditarios o de nuestros imaginarios, nos
permitan captar en esa realidad, siempre impactante, abarcante, envolvente
en la intromisión de su historia, alguna cosa de nosotros, que en apariencia
no sabíamos, porque olvidamos deliberadamente, sobre todo si sus rasgos
son atávicos o impúdicos, tragos amargos que nos cuesta tragar, aunque
cuando se suceden desde allá, los sorbemos despacio hasta que en la
desesperación final se enciende la luz de la sala, y nos libera, completos en
apariencia, una cuestión otra vez de olvido, al creer que regresamos a la
realidad real, a la auténtica, a la que no nos va a engañar, deleitándonos con
la muerte, el sufrimiento, o el ridículo, como en una sala obscura, donde
somos admitidos, en soliloquio como en el útero materno.

Hollywood, como los siete corazones trasplantados de David Rockefeller,
(primer gran personaje y actor de este relato de la meca del cine), se siembra
en un sistema de dominación, pensado y creado en los términos del
capitalismo crediticio, la ficción de poder ofrendar a la condición humana,
aunque en un futuro incierto historias que encajan desde sus guiones, en
estilo aristotélico, de su poética.

Aquí, » Con los ojos bien cerrados», de Kubrick, es una muestra artera y
diáfana de lo que en varios planos de su historia, nos comprende: amor filial,
lo obscuro del deseo, la necesidad de ser cómplices, y andar como Ariadna y
Teseo en el laberinto, para en el mundo de los hedonismos y el sueño,
experimentar los extremos en las hendiduras fantasmas del ser. La lujuria
sin límites, en rigor la riqueza de la materia corrompida por la seducción
maléfica del demonio, encarnado en su atractivo misterioso, lúdico, no
revelado, de la belleza irresistible, sin explicación, contemplada en el hecho
abismal de no ser detenida jamás, en los más intrincados rincones de los
abismos humanos. Así, la representación de la fiesta sectaria, donde el
hedonismo por lo impúdico, el placer sin límites, lo sensorial y lo
desconocido, conducen a la devoración simbólica en un acto de violencia
sexual, en medio de penumbra y antorchas a los más jóvenes, en noción de
sacrificio, con las deidades del averno, que distinguen, a los semidioses, en
este caso, las sectas de los supremacistas blancos de Sion, ya
irremisiblemente compactados, en la puesta calvinista, de si ya el pecado de
iniciación ha sido cometido, y hemos sido condenados, para que vale
ninguna remisión de nuestra permanencia en este mundo. Seamos lo que
materializa desde nuestra supremacía, la historia, que nos puede conducir a
despertar las más grandes perversiones, como que si ellas fuesen, las más
angelicales.

Cada uno de esos corazones, del imaginario Rockefeller, (en el imaginario
colectivo gringo) se corresponde con la vida de un ser humano, que lo
convierte en poderoso, muy a pesar de los niños en los vertederos de basura,
del excedente, desperdicio humano, que no llegan a entrar en el lema del
corazón de la gran manzana:

I LOVE NY. CANCIÓN DE LQS SOMBRAS LARGOMETRAJE LUDOVIQUIANO Y COMUNAL

Comunicólogo Roque Zambrano

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