Somalia al abismo humanitario ante la inacción internacional

Somalia lleva meses dando pasos hacia lo que podría ser una catástrofe humanitaria. Una concatenación de crisis ha empeorado hasta niveles límite la situación en el país del Cuerno de África, sin que por el momento hayan surtido efecto los reiterados llamamientos de las organizaciones para tratar de movilizar a la comunidad internacional.

La ONU estima que más de 7 millones de somalíes, aproximadamente la mitad de la población, necesitan ayuda humanitaria, y la situación puede ir a peor si se confirma una quinta temporada de lluvias fallida consecutiva. La sequía ya se ha cobrado la vida de tres millones de cabezas de ganado, piedra angular de la subsistencia local.

La situación no tiene precedentes en la historia reciente y hace temer un escenario similar al de hace algo más de una década, cuando más de 200.000 personas murieron víctimas de la hambruna. Naciones Unidas ya estima que más de 350.000 niños podrían morir a causa de la desnutrición antes de septiembre si la situación no mejora.

Archivo - Un grupo de personas desplazadas por la sequía junto a animales fallecidos en Dollow, Somalia
Archivo – Un grupo de personas desplazadas por la sequía junto a animales fallecidos en Dollow, Somalia – SALLY HAYDEN / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Más de 38.000 personas sobreviven en un nivel de desnutrición límite, en el que su vida corre peligro, y la previsión es que la cifra se dispare por encima de los 200.000 en el mes de septiembre. La cifra de niños destruidos atendidos en un centro médico de Save the Children en Baidoa, en el suroeste de Somalia, ha aumentado este año un 270 por ciento, con al menos 14 menores fallecidos en los primeros cinco meses de 2022.

El director de operaciones de Save the Children en Somalia, Mohamed Ahmed, lamenta en declaraciones a Europa Press que, para Somalia, no ha habido «ventana de recuperación» alguna tras la pandemia de COVID-19 y la plaga de langostas del desierto, que «ya estaban teniendo un enorme impacto en la frágil economía» somalí.

A esta tormenta perfecta se han sumado los efectos colaterales de la guerra de Ucrania, tanto en términos de suministro como de precios –algunos productos básicos han disparado su coste hasta un 160 por ciento–. Somalia importaba antes del conflicto el 92 por ciento de su trigo desde Ucrania y Rusia, lo que evidencia el grado de interdependencia global de los países menos desarrollados.

FALTA DE ACCIÓN

Ahmed es tajante. Considera que la comunidad internacional no está prestando la atención que debería a la emergencia y que, en general, «el sistema de ayuda no está respondiendo de forma adecuada». No en vano, de los casi 1.500 millones de dólares requeridos apenas se han recaudado algo más de una cuarta parte.

El responsable de Save the Children teme no sólo por los efectos inmediatos de estas carencias, sino también por las consecuencias soterradas que puede dejar la actual crisis humanitaria en un país que ya lleva décadas andando sobre el alambre. Vivir en la pobreza, advierte, implica «menos ingresos, menos agua limpia, peor sanidad».

«Los niños que sufren inanición pueden no crecer del todo o no desarrollar todo su potencial cognitivo», apunta Ahmed, preocupado igualmente por los efectos a nivel de protección o en el ámbito educativo, especialmente para los desplazados. Ya han tenido que cerrar por la sequía más de 150 escuelas, lo que afecta a 1,4 millones de niños.

Los principales miedos de Ahmed para el futuro pasan por ver que «los niños empiezan a morir» y «se producen más desplazamientos» –unas 800.000 personas ya han tenido que abandonar sus hogares–, al tiempo que advierte de que las familias podrían verse abocadas a adoptar conductas de emergencia.

Un estudio reciente del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés) ya mostraba que todas las familias reconocían que se habían tenido que saltar alguna comida en la última semana y más de la mitad asumían que no podrían volver a sus casas a corto plazo.

En situaciones como las de Somalia también es relativamente frecuente que las familias opten por sacar a sus hijos de la escuela o buscar a través de ellos nuevas fuentes de ingresos, por ejemplo pactando matrimonios o favoreciendo el trabajo infantil, apunta Ahmed.

«Sin una acción a tiempo, lo niños somalíes van a seguir muriendo. Por eso Save the Children está instando a los donantes a actuar ya y evitar la hambruna», reclama el responsable de la ONG, que aún cree que hay margen para evitar el peor de los escenarios en uno de los países más desfavorecidos del mundo.

Fuente Europa Press

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.