Este fue el mundial de fútbol que ni un terremoto pudo detener

El 30 de mayo de 1962 se inauguró la séptima edición de la Copa del Mundo de la FIFA, en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, país que despejó las dudas sobre su capacidad organizativa, luego de atravesar el terremoto de 1960, el más grande registrado a la fecha, que casi deja a los chilenos sin mundial.

Han pasado 60 años desde que se diera el puntapié inicial del Mundial de Fútbol de la FIFA organizado por Chile en 1962, que contó con cuatro ciudades sedes —Santiago, Viña del Mar, Rancagua y Arica—, un histórico tercer lugar para el dueño de casa y la consagración del brasileño Garrincha —sobre el lesionado Pelé—, quien terminaría dando el bicampeonato a Brasil y el vicecampeonato para la extinta Checoslovaquia.

El sueño de organizar un mundial no era más que una quimera para el conjunto de dirigentes que componían el fútbol chileno a principios de la década de 1960.

Desde una posición relegada al segundo orden de la actividad en Sudamérica, los chilenos veían como dos de las principales potencias del fútbol de la región, Uruguay y Brasil, ya habían organizado citas mundialistas en sus países, mientras que los argentinos pujaban para hacerse con la organización del mundial de 1962, luego de dos sedes europeas consecutivas, Suiza 1954 y Suecia 1958.

Sin embargo, el sueño de Chile de organizar un Mundial de Fútbol nació en la década anterior, más específicamente en 1952, cuando el dirigente del club Magallanes —uno de los equipos más tradicionales del fútbol chileno, actualmente en la segunda división—, Ernesto Alvear viajó a Helsinki invitado como parte de la delegación chilena en los Juegos Olímpicos de 1952.

En la cita olímpica finesa, Alvear notó las similitudes entre ambos países en términos no tan solo de lejanía geográfica de los principales centros urbanos del orbe, sino también en cuanto a estabilidad sociopolítica y económica para la época. Helsinki 1952 sería el ejemplo a seguir sobre cómo bregar por la inclusión de Chile en la contienda con las principales potencias de la época para organizar un Mundial de Fútbol.

«Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo»

Con el respaldo de los Gobiernos de los presidentes Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958) y Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964), el dirigente Carlos Dittborn se hizo cargo de la campaña para organizar el mundial a todo nivel, cuya sede para 1956 era disputada entre Chile, Argentina y Alemania Occidental.

Luego de dos mundiales organizados por países europeos, los alemanes se bajaron de la contienda, que al parecer quedaba despejada para la adjudicación argentina.

El Congreso de la FIFA de Lisboa 1956 fue testigo de la presentación de las candidaturas argentina y chilena, donde el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Raúl Colombo, afirmó que «lo tenemos todo. Podemos hacer el Mundial mañana mismo».

Dittborn realizó una brillante presentación y finalizó su discurso respondiendo a su par argentino con una frase que quedaría para la historia: «Porque nada tenemos, lo haremos todo».

La delegación nacional, comandada por Dittborn, ganó la votación por 32 a 10 (14 votos en blanco), y comenzó a hacerse realidad el sueño del fútbol chileno: organizar un Mundial de Fútbol.

Garrincha, Yashin y un histórico tercer puesto

Chile inició de forma inmediata los preparativos para organizar de la mejor manera posible la cita mundialista. Sin embargo, los embates de la naturaleza tenían otros planes para el país sudamericano.

El 22 de mayo de 1960, el mayor terremoto del cual se tenga registro sacudió al sur de Chile, más específicamente a la ciudad de Valdivia, y puso en riesgo la organización del mundial debido a las prioridades del país en términos de infraestructura.

A pesar de los movimientos telúricos, la organización de la Copa del Mundo siguió en pie y Chile logró llevar a cabo un recordado mundial que tuvo como protagonistas al brasileño Garrincha, figura del Brasil bicampeón del mundo; la presencia del mejor portero de la historia, el soviétivo Lev Yashin; partidos históricos como aquel Chile vs. Italia, uno de los más violentos de la historia, denominado como La batalla de Santiago, junto con el advenimiento de la televisación de los eventos deportivos con la aparición de la televisión pocos años antes.

La séptima versión de la Copa del Mundo de Fútbol de la FIFA Jules Rimet se llevó a cabo entre el 30 de mayo y el 17 de junio de 1962 en cuatro sedes. Brasil se coronó campeón en un Estadio Nacional repleto frente a Checoslovaquia por un marcador de 3-1. Un día antes, Chile alcanzaría el tercer puesto —mejor actuación de los australes en un Mundial de Fútbol—, tras derrotar a Yugoslavia 1-0.

Fuente Sputnik

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