HRW exige a Tailandia «investigación imparcial» sobre presunta tortura de la Policía a dos activistas

Los activistas relatan «golpes, estrangulamientos y quemaduras» tras ser detenidos en una protesta en Bangkok

HRW pide a Tailandia una "investigación imparcial" sobre la presunta tortura de la Policía a dos activistas
Archivo – Manifestantes dispersados con gases lacrimógenos durante los enfrentamientos con la policía tras una manifestación antigubernamental. – CHAIWAT SUBPRASOM/SOPA IMAGES VI / DPA – ARCHIVO

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha demandado este miércoles a las autoridades de Tailandia una «investigación pronta e imparcial» de la presunta tortura policial a dos activistas prodemocráticos tras ser detenidos en una manifestación en la capital del país, Bangkok.

Según ha indicado la organización, el pasado 29 de octubre, la Policía arrestó a Attasith Nussa, de 35 años, y Weeraphap Wongsaman, de 18, tras «dispersar violentamente una protesta frente a la comisaría Din Daeng de Bangkok».null

Los dos hombres explican que la Policía «los golpeó mientras los arrestaba y luego los llevó al interior de la comisaría, donde los agentes los estrangularon, quemaron con cigarrillos y amenazaron de muerte», ha denunciado la ONG.

«Los relatos de Attasith y Weeraphap sobre su brutal maltrato muestran que el gobierno tailandés no ha cumplido miserablemente con sus reiteradas promesas de poner fin a la tortura bajo custodia policial», ha lamentado el director de Human Rights Watch para Asia, Brad Adams.

Asimismo, ha advertido de que «este abuso no ocurrió en una cárcel provincial remota, sino en el centro de Bangkok», lo que, a su juicio, «demuestra lo poco que la Policía teme ser castigada».

RELATO DETALLADO DE LAS TORTURAS

Según la ONG, Attasith manifestó este lunes a los medios que estaba presentando una denuncia ante el Comité de Asuntos Legales y Derechos Humanos de la Cámara de Representantes por los hechos, en los que tras ser llevado a la comisaría, «agentes uniformados y de civil lo rodearon en una sala de interrogatorios».

«Un policía con camisa blanca lo acusó de prender fuego a un santuario frente a la comisaría de Din Daeng y dijo que era conveniente que viniera solo a la manifestación para que pudieran decir que murió en un accidente», ha relatado la organización en base a los testimonios del joven, que denunció golpes «en las costillas, la cabeza y el estómago», así como «estrangulamientos» hasta que les dio sus contraseñas de teléfono y chat.

«Lo golpearon hasta las 19.00 horas y lo mantuvieron en la sala de interrogatorios hasta las 3.00 del día siguiente, antes de llevarlo a las celdas de detención donde detuvieron a otros manifestantes», ha criticado HRW.

Por su parte, Weeraphap concedió el 30 de octubre una entrevista a los medios en la que describió el maltrato que le infligieron policías vestidos de civil y uniformes en la comisaría de Din Daeng.
«Esos policías me dieron puñetazos y patadas cuando me arrestaron y me llevaron al interior de la comisaría de Din Daeng (…). Me esposaron a la espalda. Me pusieron en una silla en una sala de interrogatorios y me quitaron los pantalones. Quemaron las áreas alrededor de mis genitales con cigarrillos y patearon mis testículos», relató el joven.

Weeraphap afirmó también que le preguntaron sobre un oficial de policía antidisturbios herido el 6 de octubre, y cuando dijo que no sabía nada al respecto, lo volvieron a golpear, ha subrayado la organización. Attasith y Weeraphap fueron puestos en libertad por el tribunal el 30 de octubre.

«POCAS MEDIDAS»

En este sentido, Human Rights Watch ha avisado de que «la tortura y otros malos tratos bajo custodia policial han sido un problema durante mucho tiempo en Tailandia, pero el Gobierno ha tomado pocas medidas para abordarlo».

La ONG ha recordado al respecto que la Policía torturó en agosto «hasta la muerte» a un sospechoso de tráfico de drogas en la comisaría provincial de Nakhon Sawan. Igualmente, ha asegurado haber documentado «numerosos casos relacionados con operaciones de contrainsurgencia en las provincias fronterizas del sur de Tailandia en las que la Policía y el personal militar torturaron a musulmanes de etnia malaya».

Al respecto, la ONG ha señalado que el proyecto de ley de prevención y represión de la tortura y las desapariciones forzadas del Gobierno, que actualmente está siendo examinado por el Parlamento, «no cumple con las normas internacionales de Derechos Humanos».

«Los casos de Attasith y Weeraphap deberían inculcar al Gobierno tailandés la necesidad de establecer un organismo de fiscalía creíble e independiente para recibir denuncias de abuso policial, realizar investigaciones y llevar los casos a enjuiciamiento», ha demandado al respecto el director de HRW para Asia, quien ha llamado al Ejecutivo a «actuar con prontitud para cumplir las promesas anteriores de tipificar la tortura como delito».

Fuente Europa Press

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